LOS INDICADORES DE CALIDAD EN UN RANKING


Por: Laura Rojas


Los rankings de universidades son una herramienta sumamente útil a la hora de buscar la institución en la que se quiere realizar estudios de posgrado en el exterior. Sin embargo, el que los resultados de un ranking determinen cuáles son “las mejores universidades”, puede ser tan cierto como falso. Todo depende de la manera como, el ranking y el potencial estudiante, entiendan el término “calidad”, pues es posible que esas dos ideas de calidad no siempre coincidan. Por tal motivo, es importante que cuando una persona está investigando en dónde hacer su posgrado, mire los resultados de algún ranking, pero también el trasfondo del mismo (metodología, objetivos, fuentes, etc.), y que adicionalmente tenga claros sus intereses.

Uno de los motivos por los cuales la idea de calidad del potencial estudiante y un ranking determinado podría no coincidir es que existen muchos tipos de rankings, cada uno con propósitos particulares. Existen por ejemplo, los rankings nacionales y los globales[1], que hace comparaciones muy numerosas contemplando múltiples variables para determinar un orden descendente de calidad. También, hay otro tipo de ranking que compara, por ejemplo, unidades y programas específicos, o aspectos puntuales de las instituciones como su producción investigativa su conectividad, su diversidad, etc. A pesar de estas diferencias, existen algunas pautas generales comunes a la mayoría de los rankings, las cuales les dan confiabilidad y adaptabilidad para diversos tipos de usuarios.

Si bien no existe un solo sentido ni una sola forma para definir y medir la calidad de una universidad, si hay unos factores que un ranking debería contemplar antes de dar su definición propia[2]:
 

  • Características iniciales: Esto se refiere a los atributos y habilidades de los estudiantes nuevos o exigencias de admisión a determinado programa.
  • Aportes en el aprendizaje en términos de recursos (financieros, infraestructura y materiales en general)  y en términos de profesorado (cantidad, estudios, disposición y técnicas de enseñanza)
  • Productos del aprendizaje: Las habilidades, competencias y demás atributos adquiridos por los estudiantes al terminar los programas.
  • Resultados finales: contempla todas las formas en que un determinado programa en determinada Universidad influye en desarrollo profesional y personal de los estudiantes, después de graduarse.
  • Investigación: cantidad y calidad de su producción
  • Reputación de la institución

Estos factores no son los únicos, y mucho menos son una camisa de fuerza para los rankings, pero se han definido como fundamentales, dado que contemplan los elementos principales a la hora de calificar una institución de educación superior. Cada ranking es libre de escoger los criterios de evaluación que considere pertinentes y de asignar el valor que desee a cada uno de ellos. En ese sentido, pueden suministrar varios tipos de información.
 

Por otra parte, además de tener en cuenta qué es lo que está midiendo el ranking y contra qué está haciendo las comparaciones, es bueno averiguar las fuentes de la información y la importancia asignada a cada una de ellas. Las fuentes más comunes son: encuestas de opinión, organizaciones independientes, privadas o del estado, y las universidades mismas[3]. Los datos recolectados en estas tres fuentes reflejan diferentes perspectivas de un mismo asunto, por ende escoger determinada fuente puede contribuir en mayor o menor medida a cumplir los objetivos del ranking. En ese sentido, si el ranking está interesado en la reputación de la institución, probablemente ponga mayor atención a la información obtenida a través de las encuestas, mientras un listado que tome como principal indicador las características del cuerpo docente, podrá conseguir información confiable proveniente de la misma institución.

Finalmente, vale la pena averiguar quién financia los rankings. Normalmente, los rankings son producidos por empresas editoriales, tiene fines comerciales y suponen objetividad, pero también existe la posibilidad de que estos listados estén ligados a intereses particulares. Esta posibilidad se da en la medida en que los rankings sí tienen un efecto visible en la elección de una institución por parte de un estudiante (en Estados Unidos, el 40% de los estudiantes dio algún grado de importancia a los rankings al tomar su decisión)[4].

A este punto cabe destacar que los rankings también tienen un impacto sobre las mismas instituciones. En vista de los efectos que tienen los rankings en los potenciales estudiantes, muchas universidades hacen esfuerzo por clasificar en posiciones favorables dentro de dichos listados. En consecuencia, esos esfuerzos tendrán repercusiones positivas en la calidad de la educación que ofrecen.

No cabe duda que los rankings satisfacen una necesidad de información, y son una herramienta valiosa. De modo que no se trata de tener muchas prevenciones frente a sus resultados, pues en todo caso, por norma ética, los rankings deben garantizar confiabilidad. Además, cuando los rankings son interpretados correctamente se logra obtener una idea clara de “calidad”[5]. Se trata de que en el proceso de investigación, esa búsqueda del lugar ideal para realizar el proyecto profesional de cada persona, sea exhaustivo y no superficial, pues la idea no es encontrar “la mejor universidad del mundo” (eso sería fácil), sino encontrar la mejor universidad para cada uno, es decir la que mejor se ajuste a las necesidades e intereses personales de cada estudiante, bajo unos estándares de alta calidad.



Artículo Relacionado: Por fuera de las 500 mejores, El Espectador, 04/09/2010


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[1] Actualmente existen dos rankings mundiales: Academic Ranking of World Universities from Shanghai’s Jiao Tong University, y World University Rankings de Times Higher Education Supplement of Britain (THES).

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Fuentes:
[2]  Alex Usher and Massimo Savino, A Global Survey of Rankings and League Tables. In: College and University Ranking Systems: Global Perspectives and American Challenges, Institute For Higher Education Policy, 2007.

[3]  Alex Usher and Massimo Savino, A Global Survey of Rankings and League Tables. In: College and University Ranking Systems: Global Perspectives and American Challenges, Institute For Higher Education Policy, 2007.
[4]  Marguerite Clarke, The Impact of Higher Education Rankings on Student Access, Choice, and Opportunity. In: College and University Ranking Systems: Global Perspectives and American Challenges, Institute For Higher Education Policy, 2007.
[5] The Berlin Principles on Ranking of Higher Education Institutions.